"Los obispos se
manejan como si fueran dueños del rebaño"
¿Ha llegado el momento de activar, de una
forma clara y decidida, la corresponsabilidad de los laicos en la Iglesia?
El Concilio Vaticano II también dejó bien claro este asunto, cuando habla de la común dignidad de las y los bautizados en la Iglesia, y cuando eligió el concepto de Pueblo de Dios para reflexionar sobre la identidad de la Iglesia en la Constitución Lumen Gentium. Creo que el asunto no va por la comprensión de la corresponsabilidad de los laicos, sino por el problema del clericalismo en la Iglesia de parte de los obispos y presbíteros, ese sí es un problema grave. Esto nos ha llevado a instrumentalizar nuestro ser sacerdotal para acumular privilegios y convertir nuestro estatus en la Iglesia y en la sociedad, en una casta superior. Aún entre nosotros los ministros ordenados, mantenemos en los hechos, como en la edad media, las diferencias entre el alto y el bajo clero.
Los signos que está dando el Papa en este momento van por ahí. Romper las barreras que hemos creado en la Iglesia para querer hacer evidentes unas diferencias creada por nosotros, que ni el Padre de los Cielos, ni Cristo, ni el Espíritu Santo, es decir, el mismo y único Dios, ha diseñado. Tenemos que hacer desaparecer el concepto principesco e imperial con el que nos manejamos quienes hemos accedido al orden sagrado. Actuamos de manera contraria a lo que San Pedro nos recomienda en su Primera Carta, esto es, que no nos comportemos como si fuéramos dueños del rebaño, y lo que es peor, el que nos sentimos los dueños de la Iglesia.
El Concilio Vaticano II también dejó bien claro este asunto, cuando habla de la común dignidad de las y los bautizados en la Iglesia, y cuando eligió el concepto de Pueblo de Dios para reflexionar sobre la identidad de la Iglesia en la Constitución Lumen Gentium. Creo que el asunto no va por la comprensión de la corresponsabilidad de los laicos, sino por el problema del clericalismo en la Iglesia de parte de los obispos y presbíteros, ese sí es un problema grave. Esto nos ha llevado a instrumentalizar nuestro ser sacerdotal para acumular privilegios y convertir nuestro estatus en la Iglesia y en la sociedad, en una casta superior. Aún entre nosotros los ministros ordenados, mantenemos en los hechos, como en la edad media, las diferencias entre el alto y el bajo clero.
Los signos que está dando el Papa en este momento van por ahí. Romper las barreras que hemos creado en la Iglesia para querer hacer evidentes unas diferencias creada por nosotros, que ni el Padre de los Cielos, ni Cristo, ni el Espíritu Santo, es decir, el mismo y único Dios, ha diseñado. Tenemos que hacer desaparecer el concepto principesco e imperial con el que nos manejamos quienes hemos accedido al orden sagrado. Actuamos de manera contraria a lo que San Pedro nos recomienda en su Primera Carta, esto es, que no nos comportemos como si fuéramos dueños del rebaño, y lo que es peor, el que nos sentimos los dueños de la Iglesia.
(José Manuel Vidal) (entrevista na íntegra aqui)
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